He Promises Himself…

23 10 2007

Bueno, bueno, bueno, ya se que he tenido el blog un poco abandona, la verdad, muchas cosas que hacer y pocas ganas de actualizar, pero la espera ha merecido la pena, os lo aseguro. Hoy os traigo algo grande, muy grande. Os voy a hablar de este chico, ascendido a la categoría de semidiós solo por tener los huevos de grabar el videoclip que analizaré a continuación, el es José Galisteo, y ha conseguido que todos estos años de Operación Triunfo hayan merecido la pena (y no era cosa fácil).

José era uno de esos chicos del montón en la academia, sí, vale, guapito y sabía entonar (a veces) ¿y qué? Kiko Veneno también entona y no pretende ser un cantante melódico. Abandonó la academia igual que entró, con cara de gilipoyas, y cuando todos nos habíamos olvidado ya de él (si alguna vez lo habíamos recordado) va y saca un disco de clásicos de los ochenta. ¡Que originalidad! Lo mismito que Soraya pensamos muchos, ¿no teníamos bastante con un triunfito reventando éxitos? Pero estábamos equivocados, José tenía un as en la manga (yo diría que llevaba toda la baraja entera, por si acaso). Eligió como su single “I promise myself”, una canción con ritmo donde las haya, y se puso manos a la obra para grabar el videoclip más inverosímil que podía pasarnos por la cabeza, y que ahora analizaré mes a mes (cuando veáis el videoclip lo entenderéis). ¡Gracias José, tu me enseñaste a creer en mi mismo!

ENERO: Empieza el videoclip y, sí, se lo que estás pensando, “no puede ser, debo haber entrado en coma, no puedo estar viendo esto, es irreal”. Pues en su mayoría estás acertado, porque todo no es más que un cutre-croma, pero lo que realmente importa es cierto. Ahí está Galisteo, vestido con un “traje de nieve” escotado y con pompones en los tobillos, gorra, bufanda metro(homo)sexual (y como aguanta el tío). No puedo evitar que me venga a la cabeza aquella frasecilla: “con él es como si no llevara nada… llevara nada…” ¿Piensas que no podría ser mejor? Espera a ver el mes que viene…

FEBRERO: ¡Tachán! Como puedes comprobar el videoclip se basa en la más primitiva asociación de ideas: enero=frío=nieve, febrero=sigloXVIII=Versalles, instinto básico. ¿Qué coño tendrá que ver febrero con un palacio afrancesado? ¡Pero si El Asalto a la Bastilla fue en Mayo! En fin, nos lo compensa con sus insinuantes movimientos de pañuelo, que dejan por los suelos al propio Leonardo Dantés. Mención aparte para el lanzamiento de bastón y la pose en jarrás que parece decir: “hazme tuyo, baldomero”.

MARZO: Como las fallas les iban a quedar muy cutre en el croma decidieron disfrazar al pimpollo de algo parecido a James Bond y ponerle de fondo una ciudad pijo-portuaria estilo Marsella, Niza o Montecarlo, cualquiera nos vale. José consigue que un simple trago de su “Martini con Vozka, mezclado, no agitado” (en realidad es agua mineral, que el pobre ya tiene bastante con lo que tiene) fusione al protagonista y al antagonista de la saga 007, y si no fijáos en su meñique. Pura maestría.

ABRIL: “Abril es un mes… genérico, que está ahí prque tenía que estar, no tiene nada de especial (vestir a José de Jesus en la Pasión habría sido demasiado fuerte). Así que le ponemos un sueter pistacho y una gorrita ridícula y que haga el paripé, de fondo ponle una discoteca o un casino, o mezclasas, mejor”. No hme ha sido posible descubrir si estaba bailando o sufriendo un ataque de epilépsia.

MAYO: Con la gorrita de Enero teñida de marrón, va José y se cae en el cuadro de las carreras de Mary Poppins, así que se monta su propio pic-nic (individual, por supuesto, a ver quién va a querer montárselo con él, ni las hormigas se acercan). Desesperado por conseguir algo de compañía intenta cazar una mariposa (que huye despaborida), la red para apresarla fue cortesía de Doraemon, me figuro.

JUNIO: “El tenista de Ariel”, más blanco no se puede. Junio es un mes corto pero intenso, la tontería del tenista no podían alargarla mucho. Así que ya sabes, venga José, dale a la pelotita que pasamos página (atención al detalle: la raqueta tiene la funda puesta y pelotas dentro, por no mencionar que es de badminton).

JULIO: Veranito significa calor (igual que enero frío). José se va a lucir palmito a la piscina pública de su pueblo (trae locas a todas las mozas) y se pone a hacer posturitas con su minibañador del zara. “¡Qué sí, qué sí, que el Josito, el de la Espiri, se compra la ropa allá en la ciudá’! Y ha hecho un video d’esos que cantan”.

AGOSTO: Después de un duro año de trabajo, Galisteo se toma unas bien merecidas vacaciones y se larga a una isla paradisíaca. Su pareo nos permite descubrir en su abertura que bajo de esa fina capa de tela no hay nada más que la cálida piel de José, “¡AY, AY, AY, AY, AY, Tomateros! José pone una carita que derretiría los polos, y que morritos, que bracitos, ¡AY, AY, AY, AY, AY!”

SEPTIEMBRE: La vuelta al cole, esa José se la conoce muy bien (porque debió repetir tercero de la ESO media docena de veces). Descubre que su antiguo uniforme aún le viene y juguetón se va acercando a la cámara. Lleva pendiente, es uno de los chicos malos, seguro que se pone la chaqueta del revés y hace pellas. Lo más de lo más, la Vane está loca por calzárselo.

OCTUBRE: José nos demuestra su faceta más señorial en la caza del zorro (por un momento creo que va a disparar a la cámara, pero prefiere caminar hacia ella con un ritmo marcial que nada tiene que envidiar al de los Village People). El zorro no sabe si es peor estar muerto o colgando del hombro de ese tío.

NOVIEMBRE: “¡Ey, que Nueva York no ha aparecido en el video! Pues ya estás tardando”.Y para allá que lo mandan (para el croma), lo visten como si fuera a rodar un anuncio de colonias (con un búfalo en el cuello, le ha cogido el gusto a colgarse animales muertos), pero si os fijáis, bajo el abrigo lleva el uniforme del mayordomo de Tenn. ¿Lo rodarían en el mismo estudio? El algodón no engaña.

DICIEMBRE: Y acabamos el año en un fantástico escenario de cortinilla de estrellas, con José vestido todo de negro a lo Raphael, con chaquetilla de torero incluída (creo que se la dejó Soraya). Si nos fijamos existe un paralelismo casi perfecto con el “baile” de diciembre y de abril, lo que permite demostrar la versatilidad (acero azul, ferrari, le tigre y magnum) de este genido de la música.

Y hasta aquí este videoclip. Poco más me queda por decir, espero que vuestras vidas sean ahora un poco más felices.





Sin novedad en el frente

16 10 2007

Estos últimos días no se me ocurre que escribir, tengo un post a medias pero mientras tanto es dejo algo que todos deberíamos decir más amenudo:

¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato… – ¡¡Seguro dental!! – Lisa necesita un aparato…





Buscando en el baúl de los recuerdos… (uhhhh)

3 10 2007

salesianosHoy, por casualidad, he encontrado una web que no veía desde hace mucho tiempo. Hace unos cuantos años, cuando aún andaba yo por los salesianos, colaboraba con la sección de literatura del periódico del colegio. No es que hiciese gran cosa, una prosa poética cada 3 meses y creo que también publiqué una poesía, pero no la encuentro (recuerdo haberla escrito en el coche, volviendo del entierro de mi abuelo, que en paz descanse). Reconozco que alguna vez lo hice solo porque a las chicas del colegio les gustaba mi manera de escribir (cada uno tira por donde sabe, oigan ustedes). Un par de años después me avisaron de que los periódicos estaban digitalizándose y que podía encontrar en la web aquellos textos que pensaba perdidos. Cuando los leo ahora alguno se me antoja ñoño o de expresión floja, pero aún sigo sintiéndome orgulloso de haberlos escrito, cada uno cuenta una historia, todas ciertas, inspiradas en algo que en aquel momento era importante para mí.

Aquí os las dejo, por si tenéis ánimo de leerlas, junto con el curso en el que estaba cuando los escribí y alguna aclaración.

Del amor y otras lenguas muertas

Una vez, cuando me miré al espejo, tuve la suerte o la desgracia de conocer a un curioso caminante. Se había propuesto una meta, escalar la montaña de las penas y el olvido, hubo gente que nunca vio esa montaña, la más abstracta del mundo. Al instante cogió su petate y se lanzó hacia el camino. Cuando legó a la cima se detuvo para contemplar lo que había conseguido, miró al cielo en el cual brotaban mil girasoles azules, abajo, en la tierra, un tapiz verdoso acolchaba los pies del soñador. Observó este que justo en el medio de la planicie se hallaba una rama de laurel. La cogió y se la acercó al rostro.

Al aspirar su perfume se enamoró perdidamente de ella, cerro los ojos. Se vio a sí mismo moldeando el cuerpo femenino del laurel, marchó a tierras lejanas en su busca, luchó en guerras donde cayeron hombres y murieron corazones. Y cuando abrió los ojos se encontró ahí, en la cima de la montaña, con su laurel en la mano, y pensó en llevarla por la fuerza y ser feliz, pero pronto entró en razón, la dejó en el suelo y partió.

Inundó sus palmas llorándole en silencio, no obstante, su olor se le impregnó en el cuerpo, llevándola siempre con el, y nunca dejó de amarla. Ahora ya no me miro al espejo, porque te veo a ti. ¿Cuántos besos que eran tuyos he tenido que dar al aire? Lo siento, ya sé que quererte así es una exageración. Disculpa, pero no puedo vivir sin tu sonrisa. Perdona, amarte de esta manera nunca entró en mis planes. Y no es que lo haya perdido todo, es que sin ti jamás tuve nada. ¡Como te hecho de menos esperanza!

Daniel Cantos Pardo, 1ºC Bachillerato

Podría y no quiero

Agotada cualquier otra alternativa, mi vida, para amarte no me queda más que papel y lápiz. Y no es por falta de entusiasmo, pero no encuentro las ganas ni la inspiración. La pluma se mueve impaciente en mi mano.

Podría contarte cosas de las que nunca supiste, o que pasaste por alto. Decirte que nunca te quise, y mentirte, pues sabes bien que viví entre una mirada tuya y la siguiente. Hacer como si nada de esto hubiera pasado y cargar un bulto en mi espalda que no puedo ni estoy dispuesto a llevar. Explicarte cómo me sentía mientras tú intentabas ordenar palabras para no hacerme tanto daño… tanto daño.

Podría reventar en rabia y manchar el papel de odio y agua salada. Irme a cerrar los bares y compadecerme de mi mismo. Engañarme diciéndome “tu te lo pierdes”, y, como he dicho antes, mentirte. Contarte que me hace gracia tu forma de decirlo, como el que ha pensado, el que ha decidido, que seguimos siendo amigos. Podría mirar al techo pero he caido tan bajo que me daría vértigo. Seguír intentando convencerte, no te apures, se retirarme a tiempo. Olvidar mi pesimismo aunque vaya en contra de mi dogma, pues me crié en las mismas calles que Sabina.

Pasarme la vida buscándote un defecto y no encontrar ninguno, pasarla mirándote y hacérseme corta. Podría escribir todo esto, y mucho más, pero nada acertaría tanto como un simple y sincero “te quiero”.

*Las frases en cursiva provienen de la canción “Temblando”, de Hombres G.

Daniel Cantos Pardo 1ºC Bachillerato

Aquella noche nuestra

El viento sopla despacio, la vida pasa deprisa, la noche se está apagando, la luna ya apenas brilla. Ven conmigo, oscura compañera, y guárdame, te pido, estas vivencias pasadas que no son sombras, sino recuerdos. Mis torpes dedos no pueden ya sostenerlos y sangra furiosa mi mano la tinta con la que firma estas palabras, escribe impotente una historia en pasado que no puede cambiar.

Recuerdo aquella noche en la que estuve a tu lado. No había una sola estrella que no pudiera vernos. La luz de tu mirada apagaba la luna. Tranquilo el viento ahogaba los sonidos, sobraban las palabras, había cosas que sólo nos podíamos decir en silencio. Recuerdo tu mano cruzada con la mía. Qué hubiera dado por parar el tiempo y quedarme contigo en aquella noche para siempre, la noche amiga, la noche oscura, la noche en que sólo éramos tú y yo, sin el mundo, la noche nuestra, nosotros, rostro con rostro, latido con latido. Pero ahora… recuerdo la esperanza, recuerdo la ilusión, la alegría, la risa, la vida, y todas esas cosas que me dejé olvidadas allá donde estuvimos, en nuestra serena noche, a ras del cielo, tocándolo, tú y yo, nosotros.

El viento sopla despacio, la vida pasa deprisa, la noche se está apagando, la luna ya apenas brilla.

Daniel Cantos Pardo, 2º C Bachillerato

Nunca mates una golondrina

El cielo, el aire, la tierra, la inmensidad. El gran soplo del viento moviendo el mundo de manera perfecta. Una juvenil brisa entre las alas cortando el horizonte, fundiéndose con él, haciéndose uno. Y el sol, el sol dorado acariciando cualquier rostro que se atreva a mirarlo, sin distinción alguna. Las almohadas blancas viajando perezosas más allá de la vista, sin fronteras. De alfombra un verde azulado, de cumbre un azul verdoso, más que rivales, amigos, más que compadres, hermanos. Una sedienta lengua de agua pura arrastrándose camino abajo hacia el gran lago salado,
¿a dónde van los barcos? A pescar almas, ¿a dónde van las almas? Hacia los barcos. Las grandes llamas de piedra se alzan con el orgullo de la edad frente a los astros.

Miles de puños caducos se clavan en la tierra abriéndole heridas para crecer fuertes, para besar sus entrañas, para mamar de su éter. Y por encima de estos, ella, o tú, o yo, o todos, la verdad es que no lo sé. Sin rumbo en el timón, sin miedo en la mirada. Su canto, la perfección, su vuelo, la libertad. Ningún otro otoño verá lo que yo vi en aquella golondrina, bailaba con el cielo, bailaba para mí. Guárdense los escritos de los más grandes profetas que a mí, aquel segundo, aquella vida me bastan. ¡Qué dolor, qué angustia! ¡Qué rabia! Porque una lágrima de hierro y fuego sesgó lo que yo amaba, ¿por qué lloró en su pecho?, ¿por qué gimió en su espalda? ¡Qué dolor, qué angustia! Qué rabia cuando sonó, sonó la lágrima.

Daniel Cantos Pardo, 2º Bachillerato

Aún recuerdo todos los motivos por los que los escribí.





Chimo Bayo ES Cultura!!!

1 10 2007

bayoHoy me ha pasado algo alucinante en clase. El profesor de “Periodismo Cultural” ha pedido que entre todos hicieramos una lista de los tipos de música que podrían aparecer en las páginas de cultura de los periódicos. A la música clásica, cosa en la que todos estábamos de acuerdo, le han seguido géneros tan discutibles como el jazz, el pop & rock de culto o el flamenco (no, ni rosa ni con bombín). La cosa ha ido volviéndose obtusa cuando han empezado a apuntar bossa nova, bailes étnicos, bandas de música, electro, etc. (cosas que como mucho deberían aparecer en espectáculos). Pero mi sorpresa llegó cuando, al proponer que el bakalao ingresase en dicha elitista lista, mi petición fue denegada. Exacto amigos, sentí la impotencia de la injusticia que debía sentir Sir William Wallace cuando Mel Gibson le dio vida en Braveheart. ¿Como puede ser que todos los anteriores géneros musicales constasen en la clasificación y el bakalao tuviera que sufrir el destino de la marginación más absoluta? El movimiento de la ruta del bakalao fue, durante muchos años, el estandarte de una nueva forma de vida inspirada por aquel infernal bendito ruido. Una forma de vida en la que se glorificaban valores como el analfabetismo, la vaguería, el paletismo, la violencia gratuíta y el consumo de drogas. No podemos privar a la generaciones futuras de tan elemental bien inmaterial. Y no sólo me atrevo a afirmar que el bakalao es cultura, si por cultura entendemos una manifestación que conlleva un nuevo estilo de sentir y vivir llevado a cabo por un grupo de gente, ¡el bakalao es el rey de la cultura! ¡Y su mesías, Chimo Bayo, es el enviado para instruirnos! ¡El bakalao es cultura! ¡Chimo Bayo es cultura! Y el que se opine lo contrario que se atreva a rebatirme.