Elige la vida

23 09 2007

Bueno, ya estoy aquí de nuevo, en Valencia. El viaje a Caudiel ha sido como siempre tan inverosímil como divertido, con un poco de lo de siempre (Vampir estaba esperándonos allí como buen guarda de la casa que es, quizás otro día cuelgue una de las fotos que nos hemos hecho con él) y nuevos grandes descubrimientos como nuestro gran querido Pulco (desde luego era un buen Pulco) o la seriaza ideada por Pablo de la que seguramente hablaré en un post que tengo en mente sobre las nuevas series de esta temporada, que tienen tela. Mención aparte merece el pedazo de maratón de 11 horitas que nos marcamos, desde aquí mis felicitaciones a los cinco caballeros que junto conmigo asistieron a tan exclusivo evento.

Bueno, aparte de esto mañana empiezan ya las clases en la universidad, vuelta a la monotonía, ves a clase día si y día también, vuelve a casa por la tarde, malgasta el tiempo durante un rato, cena y mira en la televisión cualquier programa que las cadenas generalistas hayan colocado en prime time para atontar tu mente poquito a poco. No te preocupes si te duermes, un cambio de volumen convenientemente programado al comenzar los anuncios te despertará para que no te lo pierdas; “no podemos consentir que dejes de comprar”. Saca tu carrera, coge tu diploma y mendiga un empleo explotador y mal pagado en el que no serás más que una hormiguita más en la cadena de producción. Hazte amigo de tus compañeros de trabajo y despotricad cuanto podáis del que sobresalga un poco hasta que lo hundáis en la misma mediocridad en la que vivís vosotros. Recoge tu cesta de navidad (no, esté año tampoco trae jamón) y vuelve a casa, mira a la cara a esos hijos que no entiendes y a esa mujer de la que ya no sabes si estás enamorado (está más gorda y más vieja, y tu también, pero sabes que no es solo por eso). Yo no quiero esa vida, yo no quiero levantarme cada día y ver en el espejo a un fracasado, no quiero decir “sí, jefe” con 50 años. Si alguna vez descubrís que me he convertido en eso, por favor, pegadme un tiro, aunque sea desperdiciar una bala.

Aquí os dejo el comienzo de mi libro favorito, Trainspotting, de Irvine Welsh, que fue magistralmente adaptado para la gran pantalla por Danny Boyle. No hace falta decir que os recomiendo tanto la novela como la película, dos verdaderas obras de arte. Expresa con mucha más exactitud que yo lo que pretendo decir (salvo por lo de la heroína):

Trainspotting“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”

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3 responses

25 09 2007
Esmeralda

Por Dios, Dani, qué artículo más pesimista. Tú no eres así, hombre.
Mira, aunque llegaras a ser todo eso que tú dices, un padre de familia que no entiende a sus hijos, que no sabe si sigue enamorado de su mujer, que tiene que ir a un trabajo que no le gusta y estar subyugado a los mandatos de otros… aun así yo siempre sostendría que merece la pena conocerte, porque aunque tú creas que la mediocridad existe, yo creo que no. La mediocridad sólo es algo que hay en los ojos del que mira, porque es la falta de conocimiento exhaustivo de los demás. En el momento que conoces a una persona te das cuenta de que no es como los demás. NADIE es igual que los demás, en quien menos te lo esperas puedes hallar ese pequeño detalle de excepcionalidad que nunca hubieras imaginado.
Y por cierto, para ti, que crees en la mediocridad, tú no eres mediocre, ni me da la impresión de que hayas sido mediocre en tu vida, y estoy absolutamente segura de que no lo vas a ser nunca.

25 09 2007
Esmeralda

(Por cierto, se me ha olvidad comentar que me encantan todas las fotos que has puesto para decorar la parte de arriba del blog)

25 09 2007
Dani

No se si existe la mediocridad, solo se que no quiero ser una hormiguita más, y no lo voy a ser. Sabia que las fotos te gustarían, están todos!

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